En un campo raso, apartado de toda edificación, 20 ovejas se vieron tratadas de forma muy cruel, expuestas a una tormenta arreciante y a una lluvia intensa, sin ninguna posibilidad de acogerse a alguna fuente de calor, sin nada que comer, sin cobertizo alguno. Además, sólo era un asunto de días hasta que su vida acabara en el banco del carnicero.
Dos amigos de los animales nos avisaron de esta situación, del abuso que se estaba cometiendo, por lo que nos decidimos a salvar a las 20 ovejas con todos sus corderillos.